jueves, mayo 22, 2008

Un poco más que Pistaccio …

No estoy pasando mi mejor momento ni laboral ni personal, y veo que acá aparezco cada vez menos.
Recién recibí un mail de mi “amigo” Shak que me hizo acordar una anécdota de la última feria.

Shak es el General Manager de una empresa iraní a la que le vendemos y Mr. A es el CEO de esa misma empresa.
La primera vez que los conocí fue en la feria anterior de Alemania hace dos años. En ese momento solo me presentaron a Mr. A.
En realidad decir “me presentaron” es medio ostentoso… en realidad ex Jefe, quien tenía muchos impedimentos con el inglés, me llamó desesperado porque no podía entenderlo.
Ellos estaban ubicados en dos mesas que habían juntado y tenían uno de los productos todo desarmado. Mr. A estaba haciendo unos comentarios técnicos del producto y ex Jefe no cazaba una.
Entonces me llama y me presenta, pero Mr. A ni me mira. Ex Jefe separa una silla para que me siente pero sin disimulo Mr. A la empuja.
Esta claro… esta cultura con las mujeres tiene conflictos.
Ok… como soy muy respetuosa de estas cosas me quede paradita al lado de ellos escuchando a Mr. A y traduciendo a ex Jefe todo lo que decía.

Esa fue mi primera impresión con Mr. A.

A fines de ese mismo año ex Jefe dejó la empresa y tuve que hacerme cargo de los un millón y medio de muertos repartidos por todos lados.
Para esa época Mr. A decidió ofenderse por algo en lo que yo no tenía nada que ver.
Costo mucho mucho recuperar la relación.

Mientras que Mr. A no me quería, Shak no paraba de agradecerme por la atención y el servicio que les brindaba. Un poco contradictorio.

Este año, solito y solo llegó Shak al stand. Muy amable, muy correcto.
Se sentó conmigo a conversar de algunos temas y luego apareció Mr. President.
Shak suele llamarme por mi apellido, lo cual es muy común en esa región. Sin embargo, con el estilo despojado que lo caracteriza, Mr. President no paraba de insistirle en que solo me llame Marita.
Él explicó que no era su costumbre, pero aclaró que estaban muy conformes con la atención que recibían.

Días después, en uno de mis breves recesos stand-toilette-stand, llegó Mr. A con su grupo de técnicos y se encerraron con Mr. President en la oficina privada. Cuando quise entrar los chicos del stand me frenaron y me dijeron que no querían mujeres.
Será de Dios… Ahora estoy a cargo y no quieren reunirse conmigo. Ok…
Cuando la reunión terminó, Mr. President me presentó a Mr. A.
Contra todos los pronósticos él me saludo muy cordialmente y lamentó que no haya podido unirme a la reunión con ellos.
WTF??? Me enloquecen.
Lo tomé como una respuesta muy polite y olvide el tema.

Esa noche fuimos invitados a un coctel dentro del centro de exposiciones de uno de nuestros proveedores.
Generalmente me siento muy fuera de foco en esos eventos, pero negocios son negocios.

Fuimos la mayoría: Eri, Zoe, Vandee (una amiga de Mr. President y Zoe), Mr. President y yo.
En un momento, en donde las chicas se perdieron en una de las barras, Mr. President y yo nos quedamos en medio de la multitud intercambiando ideas amablemente. (Es sabido que tenemos dos tipos de “intercambios de ideas”: uno amable donde me saturo y le digo todo que sí y otro medio complicado en donde ya saturada sigo intentando que el olmo me tire una pera)
En eso escucho que alguien me llama. Me doy vuelta y vemos que todo el grupo de iraníes esta sentado en unas mesas con mucha comida y vasos de alcohol.
Mr. A se me acerca, me alcanza una silla y me ofrece una copa de vino. Mr. Presiden acepta la invitación y en dos segundos estamos sentados con ellos conversando de todo un poco.
Shak y Mr. A alternativamente se levantaban para ofrecerme alguno de los bocadillos. Como esos mozos de casamiento, Mr. A y su sombra (un hombre joven que lo sigue a todos lados un paso atrás y solamente le habla a él), no paran de traerme copas con cerveza, vino y champagne.
Brindis y pinchitos de comida por doquier. Música. Una agradable noche.

Cuando el evento llega al final, Mr. A (y su sombra) se acercan a mí y me saludan muy amablemente. Realmente me hace sentir que eso que creía forzado, no lo es… al parecer he sido aceptada y hasta me mira a los ojos !!!
Pero el que se lleva las palmas es Shak. Al despedirse de mí y Mr. President nos acerca como para decirnos un secreto y suavemente dice “sabes… a partir de ahora te llamaré Marita”.
Se sonrie y se va.

Desde ese día los mails de Shak dicen: Dear Ms. Marita

2 agarraron el lápiz:

Ana dijo...

Para mi que le gustás a Shak... Y Mr A es gay y esta celoso!! ajajaja! Mande fruta, no??
Ana

Dragonfly dijo...

Que lindo, vieras que al terminar de leer, me llené como de emoción, sentí como ese "Dear Ms. Marita" fue una barrera que definitivamente pudiste romper y eso no es naca fácil, pero mejor aún lo hiciste con respeto.

Clap, clap, clap! Felicidades Ms. Marita.

Muchos besos nena.